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Test de la paciencia

Todo el mundo es paciente cuando nada se alarga. Vamos a mirar el resto.

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Sobre este test

La paciencia no se mide cuando todo va rápido. Se mide en cuatro situaciones que casi no tienen nada en común: la espera sufrida (una cola, un atasco, una música de espera), la espera de una respuesta (un mensaje, un resultado, una entrevista), la lentitud de los demás (un principiante, un compañero, una historia contada tres veces más larga de lo necesario) y la lentitud de los progresos (un instrumento, un idioma, un proyecto cuyo resultado no llegará antes de dos años).

Casi nadie está al mismo nivel en las cuatro. Nos cruzamos todos los días con gente capaz de pasar diez años con una tesis e incapaz de soportar ocho segundos de carga, y lo contrario también existe. Por eso un test de paciencia con una sola pregunta no dice absolutamente nada.

Dieciséis situaciones muy corrientes bastan para hacer aparecer tu umbral y, sobre todo, el punto donde se rompe. Los dos extremos de la puntuación tienen su coste: la impaciencia hace perder tiempo a fuerza de querer ganarlo, y la paciencia sin límite deja durar cosas que deberían haberse parado. El resultado te dice cuál de las dos facturas pagas tú.

Cómo funciona

Cada respuesta vale de 0 a 4 puntos según la tolerancia que refleja, y las preguntas cubren las cuatro formas de espera en lugar de una sola. El total se lleva sobre 100 y luego se compara con la distribución de los demás participantes.

Este test se ofrece únicamente como entretenimiento. No constituye un diagnóstico ni una opinión profesional.